Te limpias las voces de los demás,
con gestos de pez susurro
y septiembre teje una lombriz
que me viene a decir que son humo,
tus dientes.
Solo se enciende un par de veces al mes
el bazar donde te venden el mar, a puñaladas.
La sangre que corre después
nunca te recuerda tan pálida.
Se equivocan tus ojos, desdén.
¿y qué más?
Se equivoca tu geometría de escamas.
viernes, 9 de septiembre de 2011
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Ciudades que nos borran el camino
Tu ciudad tiene una lluvia matemática,
hilvanada de paraguas en silencio,
No inventaron este lugar para mí.
Ahora, otras ciudades se enroscan en mi cabeza,
como una corona de peces muertos.
Quiero regresar a aquel portal,
quiero jurar la llegada de todos los comienzos.
Plazas que son clavículas,
recuerdan sus grandes noches...
Yo estuve en alguna de ellas,
yo fui también sus intestinos,
el azufre necesario de su lágrima.
Pero esta ciudad olvida sus alientos,
sus órganos internos
heridos de indolencia
No iré a ningún sitio
si no respiras conmigo las ventanas,
agujeros oscuros de duendes en cuclillas,
No iré a ningún sitio mientras haya miedo,
miedo de rodillas estáticas,
miedo de afilar, por si acaso, los cuchillos.
Y es entonces, con el terror atenazado en los nudillos
cuando comprendo que en realidad
hace ya mucho que no estás
y no hay ventanas, ni portal,
ni desagüe compartido,
ni frontera digerida,
ni abrazo que me salve de mí misma.
Todavía guardo tu saliva purpura al decir:
Las ciudades nunca se parecen a nosotros.
hilvanada de paraguas en silencio,
No inventaron este lugar para mí.
Ahora, otras ciudades se enroscan en mi cabeza,
como una corona de peces muertos.
Quiero regresar a aquel portal,
quiero jurar la llegada de todos los comienzos.
Plazas que son clavículas,
recuerdan sus grandes noches...
Yo estuve en alguna de ellas,
yo fui también sus intestinos,
el azufre necesario de su lágrima.
Pero esta ciudad olvida sus alientos,
sus órganos internos
heridos de indolencia
No iré a ningún sitio
si no respiras conmigo las ventanas,
agujeros oscuros de duendes en cuclillas,
No iré a ningún sitio mientras haya miedo,
miedo de rodillas estáticas,
miedo de afilar, por si acaso, los cuchillos.
Y es entonces, con el terror atenazado en los nudillos
cuando comprendo que en realidad
hace ya mucho que no estás
y no hay ventanas, ni portal,
ni desagüe compartido,
ni frontera digerida,
ni abrazo que me salve de mí misma.
Todavía guardo tu saliva purpura al decir:
Las ciudades nunca se parecen a nosotros.
viernes, 2 de septiembre de 2011
Elisabeth Vogler ha perdido el habla
Soñaba con que la esperaran en una estación llena de paraguas,
pero hacían falta muchos paraguas,
demasiados paraguas,
y dejó de llover,
desapareció la estación,
nadie la había esperado nunca.
pero hacían falta muchos paraguas,
demasiados paraguas,
y dejó de llover,
desapareció la estación,
nadie la había esperado nunca.
miércoles, 31 de agosto de 2011
En la estación fantasma

Viajar en tren es como ver películas,
colección de fotogramas perforados,
que se arrancan unos a otros,
muerden el presente hasta convertirlo en paisaje.
Viajar en tren es un misterio lleno de noche,
donde se esfuma la luz que tienen los secretos,
donde se roba la imagen que apenas se adivina,
y el futuro transcurre en las vias que mecen
el minuto oscuro de las horas.
Después, al despertar, un nuevo mundo,
exhibiendo orgulloso su impreciso fragmento,
errores sinfónicos y melodías de ácaros,
minúsculo el latir de otro mapa,
que apenas te cabe en la mejilla.
Valencia, sopa cenicienta,
hundida en su capota de grises estresados,
edificios asimétricos que te devuelven la sonrisa,
siniestra con la ruina que dejan los veranos.
Sé de huir los territorios,
sé del desorden
y sé de ver pasar trenes,
que nunca volvieron,
que no me esperaron,
que jamás me atreví a preguntar
a dónde diablos iban.
viernes, 1 de julio de 2011
lo que debió haber pasado
NO
ENE O.
Los amaneceres sonreirían siniestros
si me vieran retroceder.
Es cierto,
estoy hambrienta.
Voy al acecho de un mordisco de pasado
que avive nuestra incisión de noches encubiertas.
Pero no.
Me quitaré toda esta infancia a puñetazos,
arrancaré toda la piel que me disfraza.
Aquella, a la que besaste con los ojos abiertos
no vendrá ya ninguna noche,
Aquella, a la que sostuviste entre tus brazos
no vendrá ya ninguna noche.
Aquella, con la que compartiste la carne indigestada
y una niebla nocturna,
no vendrá ya ninguna noche.
Aquella, con la que solías desvelarte
ya no existe.
Este presente que hace aguas en tus manos,
es sólo un espejismo.
Por más, que mis labios me desmientan,
por más que tu boca me persiga.
La nostalgia es una forma de resistencia, inútil.
Nadie sabe abrazar las brasas de lo que ya ha ardido.
Ineficaz es la memoria,
cuando se empeña en retener su feudo de ruinas enmarcadas.
No inventes, caminos de vuelta.
Parecen atajos
pero son laberintos,
en ellos el tiempo es sólo un tubo sin historia.
No nos perdamos más.
Con tu rotunda presencia de recuerdo,
no quieras hacerte realidad.
Guardémosle a los años, el respeto.
domingo, 26 de junio de 2011
lo que pasó realmente
No digas que amanece.
No resuelvas que es tarde.
Es tan tarde que en realidad, puede que no exista otra noche.
No quiero crecer.
Tu piel es una respuesta a esa pregunta.
¿Qué hacer con los años que se nos indigestan?
Y tu boca, hoyo de mi miedo,
y tus ojos murmurando que en el intento todo lo has perdido,
te ha costado tu esfuerzo, lo admito
llegar hasta aquí y zurcir con tus labios
el final de un interrogante presumido
Te contaré una anécdota más sobre nosotros,
de esas que olvidas a cada encuentro,
historias de semen navegando entre poemas,
de mañanas de boca seca y pitillo inconsumbible
de madrugadas a trompicones y de mobiliario urbano.
Historias de insistir en la costura del cuerpo.
Historias de espantar la muerte con arañazos inversos.
Historias de haber vencido a la arena silenciosa que fluye
en el gesto amargo de todos los relojes.
Esta noche no es nuestra,
le pertenece al mundo,
nosotros nos limitamos a mirarnos desde el abismo
a saludarnos con el placer entre los dientes.
Puede aún que nos salvemos los dos.
Desde tu azotea, la vida parece un enser empaquetable.
Miénteme y dime que incluso yo encontraré la calma
aunque eso signifique estar lejos,
lejos de todo lo que es llama
:cerillasdecapitadas,
mecherosinsuficientes,
lágrimasdegasnocturno
que buscan su presa fácil,
gasolina para pieles inflamables.
Desprecio todo lo que se enciende
y sin embargo
cuando te acercas
carrusel en llamas
arcén que no se olvida del incendio
Dí que yo jamás me apagaré.
Aunque ya no haya más noches
ni guerra antagónica
ni orgasmo mudo.
viernes, 3 de junio de 2011
Sé que una tarde de otoño de repente empezarás a pensar en M I
Dentro de algunos años,
no te abordará la inquietud a horas intempestivas,
no necesitarás encontrarme para saber que estoy viva
y que el mundo se guarda una segunda parte
en la que aun tenemos el sitio que habíamos reservado.
No tendrás que rescatarme de ningún peligro
porque ya me habré entregado a ellos.
No despertarás adolecido de culpa,
con mi fantasma esperando en el umbral de la puerta
dispuesto a rasgar con tijeras plomizas
la calma aparente de tu refugio perfecto.
Dormirás con otra,
tendrá una sonrisa amable
y en sus palabras no habrá lugar
para segundas intenciones,
desearás a veces,
escuchar de mi boca la palabra A M B I G Ü E D A D.
No te dará complicaciones
Aprenderá a hacer malabarismos con tus ataques de indiferencia
no se quejará de los cansancios
ni de los veranos insomnes
desordenando los astros con relatos nocturnos,
arrugando los dedos
como un espasmo antiguo
por ser incapaz de tolerar
la ausencia de sangre.
Nunca le hablarás de mi,
ni siquiera al principio
apenas un leve recorte,
la crónica de algunas despedidas
dirás "se fue" "no volvió" "nunca fué mía"
Le pedirás por favor, que no te haga más preguntas
Pero antes de que tengas ganas de darte cuenta,
cuando pasen los síntomas,
los recuerdos que te llevan a empujones al pasado,
cuando se traspapelen las agendas
y prescriba el tiempo que teníamos
para encargarnos de nuestros sueños,
de repente, una tarde
empezarás a pensar en mí desde el principio
y te preguntarás quién fui
Y lo que es más importante
te preguntarás quién has sido
En qué te has convertido
A pesar de los dos.
A pesar de tí mismo.
no te abordará la inquietud a horas intempestivas,
no necesitarás encontrarme para saber que estoy viva
y que el mundo se guarda una segunda parte
en la que aun tenemos el sitio que habíamos reservado.
No tendrás que rescatarme de ningún peligro
porque ya me habré entregado a ellos.
No despertarás adolecido de culpa,
con mi fantasma esperando en el umbral de la puerta
dispuesto a rasgar con tijeras plomizas
la calma aparente de tu refugio perfecto.
Dormirás con otra,
tendrá una sonrisa amable
y en sus palabras no habrá lugar
para segundas intenciones,
desearás a veces,
escuchar de mi boca la palabra A M B I G Ü E D A D.
No te dará complicaciones
Aprenderá a hacer malabarismos con tus ataques de indiferencia
no se quejará de los cansancios
ni de los veranos insomnes
desordenando los astros con relatos nocturnos,
arrugando los dedos
como un espasmo antiguo
por ser incapaz de tolerar
la ausencia de sangre.
Nunca le hablarás de mi,
ni siquiera al principio
apenas un leve recorte,
la crónica de algunas despedidas
dirás "se fue" "no volvió" "nunca fué mía"
Le pedirás por favor, que no te haga más preguntas
Pero antes de que tengas ganas de darte cuenta,
cuando pasen los síntomas,
los recuerdos que te llevan a empujones al pasado,
cuando se traspapelen las agendas
y prescriba el tiempo que teníamos
para encargarnos de nuestros sueños,
de repente, una tarde
empezarás a pensar en mí desde el principio
y te preguntarás quién fui
Y lo que es más importante
te preguntarás quién has sido
En qué te has convertido
A pesar de los dos.
A pesar de tí mismo.
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