sábado, 26 de mayo de 2012

Destruir ...dijo ella

Hoy dirás que esta es la noche definitiva,
que nos drogaremos sin decírselo a nadie,
que nos miraremos separadas por la música
y querremos gritar un mundo muerto,
el olor a pesticida del verano.

Y sabremos que han prescrito todas las facturas
que tenemos con la suerte,
que pudimos ser jóvenes
y tener labios como constelaciones enteras de mentrias fragmentadas.

Hoy dirás que esta es la noche definitiva.
Y querremos matarnos y ser felices
sin saber dónde acaba el éxtasis
y dónde empieza la naúsea del futuro.

Porque todo instante es la antesala de una herida,
existir pesa más que esta noche,
y es más definitivo que el oxígeno.

Los segundos que nos separan de la muerte,
le sonríen a tus ojos cenicientos,
hay insectos aprendiendo a vivir en el olor de las cosas,
se intoxican del hedor de tus ombros,
y extraen de las pieles sus conclusiones.
Hasta la vida hace crucigramas,
y en ellos estamos nosotras enmedio de esta noche,
que no es definitiva,
que no tiene sus venas propias,
que se sirve de muchas caras sin apellido,
y se pierde en el desorde biográfico de tu risa,
que es el grito de quién ha llegado al final del edificio,
oscuridad del árbol atrapado por su raíz inerte,
oscuridad que ha vomitado la tiniebla,
templo de madrugada y la locura.

Que definitiva está la noche...

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