lunes, 19 de septiembre de 2011

De todas maneras ella tampoco se parecía a Briggitte Bardot

La adolescente muerta supo que besarle era
como morder el pigmento de un póster de James Dean.
Ya nadie tenía diecisiete años.
Pero aun así decidió permanecer en las ruinas de aquel instante,
es extraño el tiempo que se toman ciertas noches para desaparecer...
Desde el otro lado del misterio, James Dean sonreía sin surcos
como si no supiera que era un fantasma,
como si no llevarán condena sus ojos, al enrojecer.

2 comentarios:

  1. Me gusta que algunas noches no quieran desaparecer nunca... admiro tus microrrelatos...

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